El jefe no es tu amigo

Normalmente, mas allá de esta época de pandemia que nos obliga a experimentar y fomentar el teletrabajo, las amistades y relaciones personales en el empleo, no solamente son comunes, sino que, por lo general, positivas, tanto para el individuo como para la organización.

El hecho de compartir muchas horas con nuestros compañeros de trabajo nos hace saber que tenemos afinidad con algunas de ellas más que con otras, nos hace más llevadera la tarea, permitiendo un mayor rendimiento, el ambiente de trabajo será fluido y agradable, mejorando los parámetros de salud personal y productividad laboral.

Sin embargo, se ha de tener en cuenta que, en tanto la relación de amistad es, por lo general, simétrica y horizontal, las relaciones laborales pueden ser jerárquicas y verticales.

Que sucede entonces, cuando esta amistad se crea y crece entre el jefe y un subalterno. A nivel personal, aparentemente no tendrá nada de malo y hasta tendría algunos puntos positivos, pero rápidamente, en el juego de roles preestablecido, la vida laboral puede llegar a ser insufrible.

A continuación, algunos puntos que podrían llegar a reflejar la incompatibilidad jefe-amistad-subordinado:

1. Cambio de intereses: con el correr del tiempo los intereses personales van cambiando, conocemos nuevas personas, forjamos nuevos lazos y desatamos otros. De ser el jefe nuestro amigo, aun cuando no sea el mejor, dudaremos en separarnos de él, a riesgo de deterioro de nuestra posición laboral.

2. Dependencia: Tu posición en el trabajo, ¿es fruto de tus méritos o de tu amistad con el jefe? ¿Qué sucederá el día que el ya no este? Y peor aún, ¿realmente vales por tus propias condiciones? La pregunta que se hará: ¿lo habrás logrado por ti y no por él? De hecho, es muy probable que haya desestima y posiblemente veras dañada tu reputación.

3. Discriminación laboral: Para evitar que digan que existe “cierto” favoritismo, el jefe, tu amigo, puede llegar a tratarte con una actitud contraria, asignando tareas más difíciles, exigiendo horas extras y permanencia, que no exige a los demás empleados. Por el contrario, para evitar que la amistad llame la atención, eres excluido de procesos y decisiones laborales, que pueden permitirte desarrollarte dentro de la empresa o concederte menos privilegios o bonificaciones de los que merezcas.

4. Enemistad laboral: El ser el jefe tu amigo puede que genere tensiones y deteriore el ambiente de trabajo con el resto de los compañeros, influenciando en el correcto vínculo con ellos.

5. Fin de la amistad: la amistad puede enfriarse y hasta terminar muy mal. El trabajo subordinado puede llegar a transformarse en algo toxico para el empleado e igualmente malo para la empresa. Una amistad a diferentes rangos, difícil que crezca em forma igualitaria.

6. Fin de la privacidad personal: Los amigos comparten informaciones, sentimientos y experiencias. Una amistad en el marco de una relación jerárquica podrá degenerarse en el uso incorrecto de un conocimiento íntimo, en desmedro de tu privacidad e intereses.

Sin embargo, no todo es sombra y negatividad. Es posible ver aspectos positivos que fortalecen lazos de amistad y coinciden con los intereses laborales personales y de la empresa:

1. Comunicación: En la relación laboral existen altos y bajos que son promovidos por intereses comerciales y profesionales. Saber comunicarse permite la interacción adecuada entre los amigos compañeros de trabajo, sobre todo cuando existe una relación de jerarquía. Dar una mala noticia, transmitir una decisión desfavorable o inclusive realizar una evaluación o retroalimentación (feedback) debe ser efectuada de tal manera que cause el menor efecto negativo en la otra parte. Saber hacerlo, depende mucho del grado de conocimiento que tengan las personas afectadas entre sí.

2. Ambiente de trabajo: El compromiso va más allá de lo laboral. Trabajar con y para tu amigo, puede llevar a que el trabajo sea mas ameno y distendido que lo común, y permitirá canalizar esfuerzos y crecer profesionalmente- La elaboración de proyectos comunes, aun en un marco jerárquico, podrá progresar motivada por intereses comunes y conocimiento personal mutuo. El esfuerzo realizado en un buen ambiente, potencia la motivación y la energía, forjando una mayor productividad.

3. Maduración personal: del superior y del subalterno. La amistad y el trabajo pueden ser compatibles siempre y cuando se mantengan las cuentas claras para resguardar el buen clima laboral. Eso implicara un trabajo personal de cada una de las partes que les permita establecer límites claros, saber respetar la intimidad y salvaguardar los intereses empresariales. Evitar el abuso, procurar la transparencia y salir al encuentro del equilibrio son clave. Éxito o fracaso, dependerán entonces del grado de madurez, honestidad y superación personal de ellas.

Corolario

La relación amistosa entre empleados y aun más, cuando existe una relación de jerarquía sería posible, en tanto cada una de las partes es consciente de su posición y de los roles que están en juego.

Por ejemplo, en relación con el trabajo, la conversación ha de ser de nivel profesional, dejando de lado el trato personal y cercano, Es recomendable no esconder la relación, pero si manejarla a nivel empresarial, de una manera respetuosa, madura e inteligente.

Se separarán entonces los temas de conversación y discusión: en el trabajo se tratarán los temas referentes al mismo, y ya fuera de él, surgirán los temas personales, respetando que unos y otros no interfieran con los demás. Si bien en toda instancia, es ventajoso el conocimiento de la otra parte en tanto su comportamiento, pensar, sentimientos, etc., es la propia honestidad de la relación amistosa la que puede implicar un endurecimiento de las relaciones laborales y extralaborales. Se establecerán entonces, los limites apropiados, que hagan factible crecer la amistad, sin entorpecer el trabajo. El mantenimiento de la amistad dentro de la empresa, cuando existe una diferencia jerárquica, dependerá de que ambas personas tengan la madurez suficiente para aceptar el rol de cada uno de ellos dentro de ella, sin confundirles, sin esconder la amistad, pero sin beneficiarse de ella.